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Las cifras globales no revelan1as realidades nacionales ni la situación de determinados grupos sociales al interior de una nación" Si fijamos nuestra mirada en diversos países de América Latina y el Caribe, observaremos importantes diferencias. Así, por ejemplo, en el último quinquenio 1990-1995, Guatemala, Honduras y Nicaragua registraron una tasa de crecimiento anual media de 2,9 por cada 100 habitantes; en cambio, Brasil, Colombia y Perú, en el mismo período, registran 1,7 por cada 100 habitantes

En lo que se refiere a la esperanza de vida al nacer, también se registran diferencias significativas. En Costa Rica, la edad promedio en el último quinquenio 1990-1995, alcanzó los 76,3 años, en Cuba 75,3, en Haití solo 56,6, y en Bolivia 59,3 años. Para observar con más detención la realidad de los países de Latinoamérica y el Caribe nos apoyaremos en el Modelo de Transición Demográfica. Si bien este modelo es fruto de la observación de la evolución de la natalidad y la mortalidad en los países industrializados de Europa occidental, resulta útil para entender la situación particular J de nuestros países. Recordemos el diagrama de la página 158. En él i se muestran cuatro fases, que si las aplicamos a Latinoamérica podremos ver lo siguiente: -países de transición incipiente, es decir, con una alta natalidad y i mortalidad, por lo tanto de crecimiento moderado. Son los casos de Bolivia y Haití, que tienen poblaciones muy jóvenes. -países de transición moderada, con una alta natalidad y una mortalidad moderada, por lo que su crecimiento natural es elevado. En esta situación se encuentran El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Paraguay. -países en plena transición, con una natalidad y mortalidad moderada o baja, lo que determina un crecimiento natural moderado. En este grupo está la mayoría de la población de América Latina: Brasil, Colombia, Costa Rica, Perú, República Dominicana, Venezuela, Surinam, Trinidad y Tobago. -países en transición avanzada, con una natalidad baja y una mortalidad moderada o baja, lo que se traduce en un crecimiento natural bajo. Argentina, Chile, Cuba, Uruguay, Bahamas, Barbados, Guadalupe, Martinica y Jamaica integran este grupo. Entre estos, Argentina y Uruguay destacan por su baja fecundidad histórica, la que los asemeja estrechamente a los países de estructura más envejecida de Europa
Edad y sexo Desde el punto de vista demográfico, Latinoamérica es un continente joven, porque su población se concentra mayoritariamente en el grupo de edades de 0-15 años. Esta realidad es observable sobre todo en países de alta natalidad. Sin embargo, también debemos considerar la situación de países cuya natalidad es moderada o baja, los cuales están en proceso de asemejarse a las naciones con estructuras de población adulta o bien envejecida. Son los casos de Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay en el cono Sudamericano. Siguiendo la tendencia natural, en Latinoamérica y el Caribe predominan las personas de sexo femenino; pero también es posible encontrar áreas donde la población masculina es mayoritaria, particularmente en aquellas cuyas actividades económicas privilegian la mano de obra varonil, como las labores mineras, forestales y ganaderas.

Económicamente dependientes o independientes

La estructura por edades de la población contribuye a revelar su grado de dependencia. Se considera población dependiente a aquella menor de 15 años y mayor de 65 años. Los países que están en la etapa de transición incipiente, moderada, o avanzada, tienen una cantidad significativa de pobladores dependientes en relación a la población que contribuye a sostenerlos. Sin embargo, más allá de cualquier cifra estadística, existe la realidad concreta de los niños y preadolescentes que tempranamente se incorporan a trabajos informales, generando recursos por cuenta propia para poder subsistir, y de adultos mayores quienes, a pesar de haberse jubilado, siguen desempeñando trabajos debido, en la gran mayoría de los casos, al bajo nivel de sus pensiones de vejez.

 

 

 

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