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Los
Macizos Orientales de América del Sur. Consisten en macizos montañosos
inmóviles mucho más antiguos que Los Andes. Ellos son: el Macizo Guayanés
y el Macizo Brasileño. Estas sierras emergieron en el período Precámbrico,
alrededor de 2.000 a 1.600 millones de años atrás. Los últimos indicios de
la actividad sísmica y volcánica que contribuyó a crear estos territorios
se remontan a más de 930 millones de años. Ambos macizos pertenecieron
inicialmente a una misma plataforma, la que a finales del Precámbrico se
dividió al formarse la cuenca del Amazonas. Estos macizos poseen la misma
estructura que los macizos montañosos de la costa occidental de África,
con los que alguna vez formaron el gran escudo de Gondwana.
Posteriormente, hace unos 150 millones de años, como resultado de la
facturación del continente de Gondwana, se reactivó el volcanismo. Por
esto, es posible encontrar numerosos cráteres de volcanes extintos en la
región donde se dividieron ambos continentes. Estos volcanes contribuyeron
a la concentración de minerales que hoy son explotados. Los Macizos
Guayanés y Brasileño poseen importantes riquezas minerales: hierro, oro,
bauxita, manganeso y piedras preciosas como el diamante.
Estos dos macizos dividen el territorio sudamericano en tres grandes
cuencas hidrográficas: la cuenca del Orinoco, la cuenca del Amazonas y la
cuenca del Río de la Plata. De estas cuencas destaca la del río Amazonas,
que ocupa aproximadamente la cuarta parte del territorio de América del
Sur, y por la cual fluye la quinta parte del agua corriente del mundo. Su
ancho alcanza 50 Km a 60 Km en épocas de crecida, y a veces llega a los
100 Km. Esta gran cantidad de agua ha posibilitado el crecimiento de una
enorme selva, que representa un tercio de las selvas tropicales de la
Tierra. Estudios realizados por medio de simulaciones computacionales, han
demostrado que su tala afectaría a todos los climas del planeta.
-El macizo del Brasil.
En él hay que distinguir dos secciones: en el este, las áreas montañosas o
sierras solevantadas por los movimientos del terciario y las mesetas
interiores que resultan de la erosión de la cubierta sedimentaria.
-Las áreas
montañosas o sierras. Las sierras están próximas al litoral atlántico, son
más o menos
longitudinales
y poseen las mayores alturas (monte Bandeira 2 990 m). Las más
representativas son las sierras de Mantiqueira y del Mar, en los
alrededores de Río de Janeiro. En la vertiente costera presentan grandes
abruptos originados por fallas que alcanzan más de mil metros con respecto
a las tierras litorales. Como las sierras tienen una inclinación general
hacia el oeste contribuyen a que los ríos escurran hacia las llanuras
interiores.
La influencia
del clima tropical húmedo se manifiesta en una intensa erosión química de
los granitos y otras rocas cristalinas, la que genera los famosos panes de
azúcar de las sierras atlánticas y las acumulaciones de mate. rial en
forma de bolas.
-Las
mesetas interiores. Son extensas superficies de
erosión, de altitudes moderadas que varían entre 700 y 1 200 m. De cuando
en cuando, la planicie es alterada por serranías de arcillas y cuarcitas
llamadas chapadas, que son los restos desmantelados de superficie! más
antiguas. El clima de estas mesetas de interior del macizo se caracteriza
por una larga estación seca que favorece la formación de costras
superficiales, y por una estación de lluvias violentas que erosionan las
laderas en múltiples quebradas. Finalmente, en el sur de macizo existen
grandes efusiones de lavas volcánicas (basaltos) que generan suelos muy
fértiles para el cultivo del café (Sao Paulo).
El macizo
brasileño es una región de baja densidad de población; pero ha sido objeto
de ocupaciones relacionadas con los recursos mineros (oro, diamantes,
hierro, manganeso cuarzo), que dieron origen a diversas ciudades
interiores (Curo Preto, Goiana, Bello Horizonte).
El macizo de
las Guayanas. Es mucho menos extenso y variado en cuanto a composición
de
rocas
y formas de relieve. Las mesetas de areniscas predominan en el interior y
su orientación está influida por diversos dorsos montañosos existentes en
esta parte ( sudoeste) , que superan en altura a los del macizo brasileño.
El monte Roraima (2 899 m) marca un hito fronterizo entre Brasil, Guyana y
Venezuela, y junto con el monte de la Neblina (3014 m) constituyen los
altos topográficos del macizo. Hacia el este aparecen las rocas del núcleo
antiguo, cuyas formas macizas dominan las llanuras coste ras que han sido
siempre el foco de la actividad humana. Posee también abundantes riquezas
mineras: oro, hierro, bauxita y piedras preciosas (diamantes). |