Diego de Almagro nació en la villa de Almagro, situada en La Mancha, el año 1479. Hijo natural, gran parte de la niñez y juventud la pasó en casa de un tío materno, Hernán Gutiérrez, desde donde, cansado de los rudos castigos provocados por sus correrías huyó, a la edad de 15 años, para embarcarse en una serie de aventuras que lo traerían a América.

Cuando decidió explorar Chile ya existían algunas noticias, muy vagas, sobre el país. El extremo sur y parte de las costas meridionales habían sido avistadas por los hombres de Hernando de Magallanes en 1520. Seis años después, un barco de García Jofré de Loayza recorrió las costas chilenas sin desembarcar en ellas. El primer español que cruzó nuestro territorio fue Gonzalo Calvo Barrientos quien abandonó el Perú en 1533, avergonzado por haber sufrido la pérdida de las orejas en castigo a sus truhanerías. Se instaló en el valle de Aconcagua trabando amistad con Michimalongo.

Si don Diego no fue el "descubridor" de Chile tuvo el mérito de ser el primero en venir decidido a establecer una colonia.

Cuando levantó la bandera de enganche muchos corrieron a enrolarse a su hueste atraídos por la fama de generosidad que le rodeaba. Logró reunir poco más de 500 españoles, cien negros y 10.000 indígenas a cuyo frente se encontraba el Inca Paullo y un sacerdote de gran prestigio, el Villac-Umu

En julio de 1533, Almagro dejó el Cuzco: siguiendo el camino altiplánico de los incas cruzó la meseta del Callao, rodeó el lago Titicaca, atravesó el río Desaguadero y arribó a la recién fundada Paria donde permaneció durante el mes de agosto. Continuaron, en lento avance, hacia Tupiza. Allí se apoderaron de un cargamento de oro enviado desde Chile al Inca. Con tan buenos augurios estuvieron dos meses reponiéndose de las fatigas. En enero de 1536 reemprendieron la jornada: explorando el noroeste de la actual República Argentina hasta Chicoama, sitio en el que reposaron otros dos meses preparándose para cruzar la Cordillera de los Andes. Sufriendo los estragos de! frío y del hambre; perdiendo los dedos de manos y pies por enfriamiento; afectados por el apunamiento, lograron, sin embargo, remontar el paso de San Francisco (4.700  mts) y descender sobre el valle de Copiapó a fines del mes de marzo.

Tras reparador descanso, salvando las quebradas valles transversales,  avanzaron al valle del Aconcagua con plena convicción que se encontraba fuera de su jurisdicción. Varias expediciones enviadas a recorrer el territorio demostraron que éste carecía de las riquezas que se pensaba y que estaba poblado por behetrias. Almagro ordenó el regreso a Copiapó. En septiembre dispuso adelantar por la ruta del desierto a fin de evitar las penalidades andinas.

Estaba, además, ansioso de retornar al Cuzco pues acababa de recibir el original de la Real Cédula que le concedía la Gobernación de Nueva Toledo. Antes de emprender la marcha rompió los documentos que consignaban las deudas de sus soldados.

Viajando en pequeños grupos llegaron a Atacama la grande, hoy San Pedro, desde allí, siguiendo las quebradas y vertientes pre cordilleranas, continuaron al norte y en febrero de 1537 se encontraba en el sitio donde se levantaría Arequipa.

A paso forzado enderezaron al Cuzco que estaba sitiado por los incas. Arribaron cuando éstos se retiraban para iniciar las cosechas. Entraron a la capital y apresaron a los hermanos Pizarro. Comenzaba la guerra civil que terminaría con la derrota alrnagrista, en  Las Salinas el6 de abril de 1538, Don Diego, enfermo y viejo, presenció el combate