Minisitios Medíateca

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Civilización Cretense

Cuando una de las corrientes de los pueblos arios invadió las penínsulas griega e itálica, entre el primero y el segundo milenio antes de Cristo, se encontraron con una civilización marítima sorprendente que se conoce con el nombre de "Civilización Cretense o Minoica".

Sus primitivos habitantes, los pelasgos, pretendían que sus predecesores eran aborígenes. Más probablemente eran de origen caucásico iraniano, tribus que, después de un largo y lento peregrinaje se establecieron en los archipiélagos del Mar Egeo, o bien camitas, originarios del norte de África. Más allá de la incertidumbre sobre su origen, los investigadores modernos han descubierto en esta civilización egea realizaciones insospechadas (cuyo centro fue la isla de Creta), que permanecieron ignoradas hasta el siglo XIX de nuestra era. Los artífices de estos descubrimientos fueron el explorador y arqueólogo inglés Arturo Evans (1851-1941) y el alemán Enrique Schliemann (1882-1890).

A partir de sus investigaciones comenzó a conocerse la historia cretense. Se supo así que durante el período antiguo Creta desarrolló una economía agrícola, careciendo de una organización política centralizada.

Hacia el 2600 a.C. comenzó a cobrar importancia como centro económico; se fundaron puertos y las ciudades se enriquecieron por la metalurgia del cobre. Las naves cretenses cruzaban el Egeo y comerciaban, al norte de Grecia, el estaño que. – por la vía del Danubio- llegaba desde Bohemia y Sajonia.

La aleación de este metal con el cobre chipriota les permitió fabricar objetos de bronce, técnica que aprendieron con rapidez y que utilizaron a la perfección.

La invasión aria del siglo XX a.C. produjo en Creta -como en todos los pueblos que hemos estudiado- hondas transformaciones. Su consecuencia más importante parece haber sido una profunda revolución social que llevó a una evolución económica. En síntesis, Creta obtuvo como resultado de los cambios habidos la supremacía marítima  (1750 a.C.). Comenzaba su glorioso período medio, que perduró tres siglos.

Aprovechando el desorden económico reinante, los cretenses se lanzaron a la conquista del mar, abriendo factorías en las islas del Egeo, en el litoral de Asia Menor, en Sicilia y en el Peloponeso, en las ciudades de Argos, Tirinto y Micenas. Esta última le arrebató, dos siglos después, la hegemonía de la civilización egea.

Este esplendor repercutió en el orden interno. Cnosos se convirtió en un centro de arte y civilización; se organizaron sólidas instituciones y se formó una burguesía enriquecida por el comercio. Hacia 1 450 a. C. la vida en Creta era refinada, no carente de lujo; la producción artística era notable y especialmente se destacaban las pinturas al fresco.

Desde el punto de vista económico, continuaba la expansión; fue por esta época que conocieron el Danubio como vía de penetración a Europa central, y que comenzó la navegación del Adriático. Creta se convirtió en el gran mercado de metales, pero más aún fue el centro de una civilización egea que impuso su protectorado sobre las ciudades aqueas de la Grecia continental.

Pero el verdadero foco del comercio era Egipto. Para centralizar las transacciones con los cretenses, Tutmosis fundó el puerto de Faros, desde donde las mercaderías de aquéllos remontaban el Nilo. De repente, las ciudades de la isla fueron arrasadas; los comerciantes dejaron de figurar en las listas de comercio egipcias, sus naves desaparecieron del Mediterráneo. Había ocurrido lo inevitable: las ciudades aqueas se habían sublevado, con Micenas a la cabeza.

Con la caída de la civilización Cretense el centro del poder cambia desde Creta. a, en Tirinto, Micenas y Argos se desarrolla una civilización que había absorbido todo lo cretense, pero que había incorporado elementos nuevos. Esta fusión es conocida como civilización cretomicénica y sólo perduró hasta el 1 200 a.C., en que la invasión doria a Grecia la hizo desaparecer. El asalto sufrido por Creta en el 1 450 a.C. permitió que esta cultura se fundiese con la de los invasores aqueos, los que continuaron el proceso cultural, tal como veremos en breve.